LAS LETRAS DEL ECO: 12 de enero - Emilio Santos

LAS LETRAS DEL ECO:
Un análisis por Aurelio Fontán

"Las canciones terminan.
Las letras, nunca se van."

"Las canciones no siempre cierran heridas. A veces las rasgan para que podamos sentirlas."

EMILIO SANTOS – "12 DE ENERO"

Hay fechas que se convierten en grietas en el tiempo, trozos de existencia que se abren para no cerrarse.
“12 de enero”, de Emilio Santos, no es solo una canción de desamor: es una grieta sonora en el calendario del alma.

Con una honestidad que duele, Santos retrata el momento en que el deseo de estar cerca choca con la imposibilidad del consuelo.
La canción no busca rescate, sino evocación: un recuerdo que duele tanto como la ausencia.

"12 de enero
Hace un año que no me quiero
12 de enero
A nadie amé como a ti"

Este es el corazón de la pieza: una confesión cruda, envuelta en el ritual del aniversario.
El yo lírico no quiere mirarse al espejo, pero lo hace, y descubre un ser herido que, irónicamente, nunca ha amado así.
La cotidianeidad de los primeros versos —los zapatos puestos, la escuela, la mesa vacía— es un escenario que induce a una espera fallida.
Una escena donde todo está preparado para un reencuentro que nunca resuelve nada.

"Empezamos a hablar, no me salía nada. 
Empezaste a llorar, yo ya lo lamentaba"

Aquí el pulso se desnuda. La incapacidad para hablar, la culpa del llanto ajeno, la consciencia de ya no ser suficiente.
Es la rendición bajo la tensión de lo que pudo haber sido, y no fue.
La ruptura delicada y definitiva llega cuando la llamada de la madre la interrumpe.

Él corre tras ella, pero en ese correr ya está implícita la derrota: es demasiado tarde.

"Corría hacia ti no te quería hacer daño
Pero ya estaba hecho para mí había acabado”

En el desenlace, la realidad se funde con el sueño.
Poéticamente doloroso, confiesa que el único lugar donde ella sigue siendo suya es en el subconsciente.
No hay consuelo, solo un acto de amor que significa dejar ir.

“Ahora estoy viviendo contigo en mis sueños
Ahí estás más segura o al menos eso creo”

En conclusión:
"12 de enero" es una carta que no llega a enviarse, un último gesto de amor que no exige ser rescatado.
Es la memoria hecha canción: el eco de una fecha que lastima, pero no deja de latir.
Emilio Santos no busca redención. Busca honestidad.
Y en esa transparencia brutal, nos enfrenta al hecho de que el verdadero acto de amor a veces consiste en soltar.

“El eco no miente: las fechas rotas siguen resonando en nosotros.”

Escucha 12 de enero de Emilio Santos en spotify.





Jesus Millan

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